Después de esa conversación con el Profesor Ciprés la noche anterior, fuimos corriendo a casa de la madre de Carromco a pasar la noche. Llevaban mucho sin verse. Yo... Por desgracia no conocí a mis padres, pero seguro que eran unos Gengars muy fuertes, y que yo lo voy a ser también. Lo cierto es que la mamá de Carromco se alegró mucho al vernos allí sanos y salvos, y de ver que teníamos nuevos amigos en la aventura que sólo Carromco y yo habíamos empezado. Seguro que estaba más tranquila ahora al ver lo fuertes que éramos.